
Hubo un momento en que llegamos a plantearnos que quizá el capitalismo que nos invade iba a incumplir sus propias normas, y que se había acabado eso de que hay épocas de bonanza que alternan con otras de crisis. Pensamos que estaríamos forever and ever en un crecimiento perpetuo. Pero vino Lehman brothers, y unos cuantos amigos más, y el baile se acabó, la burbuja explotó llena de ladrillos, el petróleo puso la puntilla, y todos nos metimos el guantazo.
Los gobiernos no han estado a la altura, y sinceramente, los gobernados, tampoco. Si sabes que se van a recortar tus ingresos, recorta tus gastos. Un principio sencillo de la economía que algunos estados han decidido aplicar al borde de la bancarrota.
Y mientras, los bancos y grandes empresas continúan haciendo lo mismo de siempre, protegidos por los políticos. Siguen con sus riquezas y privilegios, con sus beneficios, y quejándose de que no tienen cash.
A veces tengo la impresión de que la Historia no avanza. Que nos empeñamos en sentirnos más listos y adelantados tecnológicamente a generaciones anteriores pero realmente nos equivocamos. Toda esta situación sería más propia de la Edad Media. Sólo le faltaba el ingrediente del derecho de pernada, pero para eso llega Strauss Kahn.
El tío que maneja la pasta del mundo, el que toma las grandes decisiones, intenta violar a una camarera de hotel. Le aparece, según afirma la denunciante, desnudo al salir de la ducha, y le pide que el practique una técnica sexual de su país de origen.
La gran economía pide una felación y la currante dice que hasta aquí podríamos llegar.
Me intriga mucho saber el desenlace de todo este paralelismo.
PD: Sobre el caso Strauss Kahn hay una elaboradísima teoría de la conspiración, por la que me decanto también, desde el primer momento. Pero si esto es así, han ido a por él buscando pillarle por el punto que más fácilmente podían hacerlo. Parece que este señor primo del de los vaqueros, que tanto he estudiado en Economía (sin mucho provecho por cierto), tiene la bragueta ya desde hace años, un poco floja.
Los gobiernos no han estado a la altura, y sinceramente, los gobernados, tampoco. Si sabes que se van a recortar tus ingresos, recorta tus gastos. Un principio sencillo de la economía que algunos estados han decidido aplicar al borde de la bancarrota.
Y mientras, los bancos y grandes empresas continúan haciendo lo mismo de siempre, protegidos por los políticos. Siguen con sus riquezas y privilegios, con sus beneficios, y quejándose de que no tienen cash.
A veces tengo la impresión de que la Historia no avanza. Que nos empeñamos en sentirnos más listos y adelantados tecnológicamente a generaciones anteriores pero realmente nos equivocamos. Toda esta situación sería más propia de la Edad Media. Sólo le faltaba el ingrediente del derecho de pernada, pero para eso llega Strauss Kahn.
El tío que maneja la pasta del mundo, el que toma las grandes decisiones, intenta violar a una camarera de hotel. Le aparece, según afirma la denunciante, desnudo al salir de la ducha, y le pide que el practique una técnica sexual de su país de origen.
La gran economía pide una felación y la currante dice que hasta aquí podríamos llegar.
Me intriga mucho saber el desenlace de todo este paralelismo.
PD: Sobre el caso Strauss Kahn hay una elaboradísima teoría de la conspiración, por la que me decanto también, desde el primer momento. Pero si esto es así, han ido a por él buscando pillarle por el punto que más fácilmente podían hacerlo. Parece que este señor primo del de los vaqueros, que tanto he estudiado en Economía (sin mucho provecho por cierto), tiene la bragueta ya desde hace años, un poco floja.
1 comentarios:
...y la foto es todo un poema
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