viernes 5 de febrero de 2010

MARIANO CONSTANTE


Hay personas marcadas por alguna circunstancia de la vida. Pero en el caso de Mariano Constante, la vida le dio unas cuantas palizas nada más para empezar. Lo conocí hace unos siete u ocho años, cuando estaba promocionando un libro con su historia. Quizá preveía su final y también que el ser humano es muy dado a olvidar, y sólo tenía los libros al alcance de su mano para evitar que pase desapercibido lo que él y otros miles sufrieron.

Mariano Constante, nació en Monegros, en Capdesaso, pero enseguida se fue a la zona de Ayerbe. Su padre era maestro y tenía que ir allí donde le designaba el ministerio. En esa época en la que uno adquiere conciencia de la posición que representa en el mundo, se dio cuenta que era el hijo de un maestro, entre una gran cuadrilla de niños pobres, hijos de agricultores y de trabajadores de las eléctricas de la zona de Anzánigo, y luego de Sabiñánigo. Su padre, por las noches, daba clases de alfabetización a los adultos, y allí descubrió los conceptos de salario, pobreza, sindicalismo. Vivió las revueltas de los trabajadores cuando les echaban de sus empresas en una república que sin saberlo se dirigía hacia una triste guerra civil. En ese momento, Mariano se alista en las Juventudes Socialistas, y luego va voluntario a la guerra, porque era demasiado crío para luchar y para otras muchas cosas. Tenía 16 años.

Sufrió la guerra civil luchando por lo que él creía. Tres años de combate hasta que pasa a Francia. Allí va de un campo de concentración a otro hasta que finalmente, también Francia cae en otra guerra: la segunda guerra mundial. Después de luchar un tiempo del lado francés, es hecho prisionero y es enviado al campo de concentración- exterminio de Mathausen.

Era absolutamente escalofriante escuchar el detalle de sus recuerdos. Los tenía tan frescos en su memoria que los podías sentir. Veías en el fondo de sus ojos el esfuerzo de subir aquellas escaleras, la lucha por mantenerse vivos y dignos durante todos aquellos años, la relación con los compañeros españoles, las picardías, el sufrimiento, el hambre, el frío, el maltrato, la muerte constante rodeándoles en cada segundo de aquellos años que pasaron allí.

Mariano Constante decía que aún soñaba que estaba dentro del campo, que a pesar de haber pasado varias décadas, seguía sobresaltándose en medio de la noche, pensando que seguía en aquel camastro dentro de los barracones.

Consiguió sobrevivir, le liberaron, pidió apoyo al partido comunista que le orientó en sus primeros a la vida. No volvió a España. Se asentó en Francia y luego, cuando murió Franco, sus visitas fueron esporádicas.

Me llamó tanto la atención su historia como que fuera incapaz de salir de ella. Mariano Constante vivía marcado por todos estos fuertes palos que le dio la vida. Una investigadora me advirtió que en los últimos años no había que fiarse, que hablaba de sucesos nuevos en los que antes nunca había dicho que hubiera participado, erraba en fechas…pero eso es lo de menos. Un hombre que vivió lo que vivió Mariano Constante puede permitirse a los ochenta y tantos tener algún error o alguna fantasía.

Hemos sabido de su muerte dos semanas después de que ocurriera. Se ha ido sin hacer ruido.

Cuando volvemos a casa escuchando el mp3, pensando en nuestros problemas del día; cuando estamos en casa con la calefacción mirando el correo electrónico; cuando nos planteamos si esta vida que llevamos colma nuestras expectativas, deberíamos pensar por un segundo en aquella generación que lo dio todo pensando en un mundo mejor (aunque no tengo muy claro si era éste). Y que aunque se ha muerto esta biblioteca andante, ese testimonio de la barbarie, hay algo que le debemos: no olvidar.

jueves 26 de noviembre de 2009

LA MEJOR LIBRERÍA DEL MUNDO



La primera vez que entré en FNAC fue en Madrid, en 1994, cuando fui a estudiar. Flipé con tanto título, tanta especialización, tanta obra. Una vez visto el panorama, hice lo que habitualmente solía hacer en mi compra de libros. Acercarme al dependiente y preguntarle, "¿qué me recomiendas, así para alguien como yo?". Creía que eso bastaba. Que los libreros saben hacer un análisis psicológico tan fácilmente como los buenos dependientes de las tiendas de ropa saben tu talla.
Es a lo que yo estaba acostrumbrada en mi librería de Huesca.
Claro, el mozo se me quedó mirando con cara de esta-tía-está-loca o como donde-está-la-cámara-oculta. El caso es que me tuve que apañar yo sola y no supe por dónde empezar.
Conozco a Chema y a Ana desde que se lanzaron a abrir la librería justo cuando mi madre trasladó la peluquería a la vuelta de la esquina. Aún recuerdo pasar a comprar todo el material del cole, encargar los libros de texto, comprar el "Pronto" para la pelu... Me parece ver todavía a mi hermana subida a las antiguas escaleras de madera que daban al altillo donde Chema tenía el despacho. Siempre jugando y enredando. Nunca la echaron. Al revés. Parecía gustarles que siempre hubiera gente en la librería. Gente que no estaba allí comprando libros.

Chema y Ana me descubrieron libros y autores, me han pedido libros que no encontraba, me han recomendado...siempre discretamente, siempre con cariño. Chema, un libro para mi abuelo... y siempre acertábamos, porque Chema le vendía el periódico a mi abuelo y sabía que era un rojeras muy interesado por las cosas de las tradiciones y de la guerra civil.

Chema y Ana no han hecho clientes, han hecho parroquia, o club de amigos, o un punto de encuentro cultural. A veces pienso que sólo les falta una barra con tés, unos sofás, (...) un poco más de espacio para que la Anónima se haga todavía más grande de lo que ya es. Hace un rato, la Asociación Española de Librerías les ha otorgado por unanimidad el premio al Mejor Librero Cultural 2009.

Los méritos: la gran dimensión cultural que tiene la librería, las presentaciones de libros, las exposiciones, sus escaparates (of course). Para mí, el título lo tienen desde hace años. Es mi librería de cabecera, donde me gusta comprar libros y que me cuenten cosas. Es la librería de mi barrio, el loco que en medio de otra crisis, en el 88, se embarcó en la tontería de montarse una librería y de nombre, ponerle anónima.

Muchas muchas felicidades. Gracias por el trabajo de todos estos años...y muchos más¡¡¡

(para cuando la expansión a Bellaflor???)

300 ORGASMOS AL DÍA

Que se dice pronto. Pues eso, una fornida muchacha de Reino Unido que tiene una rara enfermedad. Pobreta. Entre follar y comer debe emplear todo el día.

Necesitas conocer esta historia si hoy quieres ser una persona bien informada.

Lo mejor: el motivo por el que tuvo que dejar su trabajo¡¡¡

martes 24 de noviembre de 2009

UNAS RISAS



Venga va...vamos a echar unas risas ...

http://www.yearbookyourself.com/.

No lo reconocéis???

INCREÍBLE

La noticia es absolutamente alucinante. Tras 23 en coma, descubren que estaba consciente en todo momento. La historia es escalofriante. Me llena de pavor pensar en todos y cada uno de los segundos, minutos, horas, días, meses y años hasta 23, hasta que haya llegado un médico que le haya reconocido dentro del caparazón en el que se había convertido su cuerpo. Justo la mitad de su vida. Ahora tiene 46.

Ahora habrá que ver todo lo que habrá ido perdiendo en este tiempo. Su novia, sus amigos, la consideración de la familia como uno más, por supuesto la fuerza, el tiempo, el sentirte útil y vivo.

Y a pesar de eso, el poder de esa mente que resiste a toda una paralización del resto del cuerpo, te hace tirar para adelante, tener ganas de vivir y de comunicarte. Lejos le queda a él la consideración de si eso es vida. Supongo que 23 años después de estar enterrado, se es capaz de valorar la vida hasta ese extremo.

Increíble.

lunes 23 de noviembre de 2009

(¿)SE LO MERECE(?)

Ilustración: http://www.flapa.es/autores/caracol/barack-obama-premio-nobel-de-la-paz/

Hace poco más de un año que fue elegido, y menos de un año desde que ha tomado posesión de su cargo. Y a pesar de ello unos señores muy eslavos ellos han decidido que Barack Obama y sus propuestas (ya que ninguna es realidad) merecen un premio Nobel de la Paz.
Yo aún no tengo muy claro qué pensar. Porque me cae realmente bien el mozo. Soy muy "Yes, we can". Pero a pesar de eso no creo que haya que darle ya un premio Nobel...pero si casi no le ha dado tiempo de aterrizar¡¡
Se ha impuesto sobre otras 204 candidaturas, que incluyen mujeres médico en Afganistán, personas que luchan contra la guerra entre Estado y guerrillas en Colombia o la propia Ingrid Bethancourt. Su labor te parecerá mejor o peor pero no hay que reconocerles su mérito por una lucha en la que han arriesgado la vida durante años.
Cómo están las cosas en el mundo para darle el premio Nobel a alguien que acaba de llegar? pero como es de Estados Unidos, como es el rey del mundo...o quizá es una manera de demostrarle que todos tenemos muchas esperanzas en él? que el mundo civilizado respalda su declaración de intenciones, su talante, sus reuniones con todos?

jueves 19 de noviembre de 2009

ÁGORA


Me habían dicho que era como uno bizcocho mal hecho. Mucho producto, muy hinchado, pero al hornearse mal quedaba bofo, incluso un poco mazacote. Otras personas que me la recomendaron insistían en la vena feminista, en la figura de Hypatia de Alejandría como una gran científica que brilló y que murió mártir de los fanatismos y la cultura machista.

En mi opinión, ni una cosa ni otra. Ágora es una oda a la apertura de mente, al poder de la inteligencia humana, y para ello, Alejandro Amenábar elige el justo momento en que la cultura de occidente entra en declive. Aplica la sencilla fórmula que se utiliza con los colores: si queremos resaltar el blanco, pongamos un fondo negro.

La biblioteca de Alejandría era una de las siete maravillas del mundo, y fue el primer gran lugar del conocimiento. Durante generaciones se recogieron allí manuscritos de toda esa zona de oriente medio, donde el conocimiento se abría paso a pesar de los pocos medios. Era la recopilación del despertar de la sabiduría humana, en definitiva, el trabajo duro de quien parte de cero, de aquellos pensadores que en distintos ámbitos hicieron el duro trabajo de poner en marcha todas las ciencias. India, Mesopotamia, Israel, Grecia, Roma, el gran legado de Egipto….todo eso estaba en la biblioteca de Alejandría.

Un maravilloso templo del conocimiento, donde además de leyes, era cuna de la filosofía y de los valores que debían marcar el desarrollo de la Humanidad. Ágora nos cuenta el momento en que esa cocina del pensamiento, por los fanatismos religiosos, desaparece.

Y Alejandro Amenábar nos lo cuenta con toda la poesía que permite tener los medios cinematográficos de primera división. Sus zooms increíbles, como un Google Earth de lujo, hacen magia para sacarnos de la historia particular de Hypatia y sus amigos en los momentos oportunos. Porque esto no es una biografía, ni una historia de amor. A pesar de las apariencias. Es absolutamente gloriosa la imagen del momento en que los cristianos entran en la biblioteca de Alejandría, con un plano aéreo cenital, acelerado, que asimila a las personas moviéndose por el recinto con una plaga.

Y después de todo el alarde técnico y fotográfico del relato, Amenábar nos deja el mensaje: el círculo se abre a todas las posibilidades, parábola, hipérbola y la elipse, en donde reside la clave. Los círculos estaban mal vistos. Hay que abrir la mente, no dar todo por sabido, por fijo, por cerrado. Hay que abrirse a todas las posibilidades, a pesar de las apariencias. Allí reside la llave para acceder a novedades en el conocimiento.

Y mientras Hypatia se va, a través de un círculo que se transforma en elipse, Alejandría y sus conocimientos caen bajo la influencia cristiana que allí impone Cirilo, y todo occidente se sumerge en la oscuridad de la ignorancia, de los dogmas, del cuadrado, del círculo y la cruz. De los “scriptoria” donde se pudrieron los pocos libros que quedaron vivos de aquel entonces. Donde muchos otros fueron destruidos a posta. La tierra, como el conocimiento, volvió a ser planto y se impuso el temor de Dios.

Lo peor de todo es que casi 2000 años después, las cosas, si lo pensamos, no han cambiado demasiado. A pesar de las apariencias.